Beschreibung

vor 2 Jahren

Para entender Sufismo deberíamos, de acuerdo a nuestra creencia,
explicar el comienzo de la Creación. HU es el nombre de la
Esencia de Allah, y no hay realmente una traducción para
entenderlo. Quizás podríamos pensar en Él, pero es mucho más que
eso. Para entender cuál es la obligación del ser humano en la
tierra, debemos remontarnos a como fue el comienzo de la
Creación.





Recuerden que en la tradición islámica todo está basado en el
Sagrado Corán y en las Tradiciones del Profeta Muhammad (saws),
sin desviarnos ni un punto de ambos. El Universo comienza con la
orden de Allah, en árabe, quien dijo: “¡Kun!” (Sé) y la Creación
fue creada. Esta palabra está compuesta por dos letras: ka y nun.
La primera viene de kemal, que es perfección, y la segunda, nun,
es el comienzo de la palabra Nur o Luz Divina. Esa Luz es lo
primero que aparece, la Luz Primordial de la cual todo emana.





Llamamos a esa luz “La Luz de los Profetas”. Todo lo que ha sido
creado procede de esa Luz, el resto de la Creación. Las almas
estaban muy cerca de Él al momento de ser creadas totalmente
absorbidas por Su imagen, bañadas por esa luz Divina que nació
con la palabra ¡KUN!





En un momento, Allah le pregunta a las almas:





“¿No soy Yo vuestro Señor?” y de esas palabras, de esa voz que no
tiene ni tiempo ni lugar surge el comienzo de los sonidos, la
esencia de todos los sonidos que existen. Toda la música sagrada
proviene del sonido de la voz de Allah al comunicarse con las
almas. Toda la música que eleva al alma y al corazón proviene de
esa semilla.





Las almas permanecen por milenios en la presencia de Allah y en
cierto momento Allah les ordena que comiencen a descender hacia
Su Creación material, a esta existencia, a esta creación. Y las
almas comenzaron a descender y se mezclaron con los cuatro
elementos básicos, y en ese descenso pasaron por el agua y se
humedecieron, luego pasaron por la tierra y se enlodaron, luego
pasaron por el aire y el lodo se convirtió en arcilla y
finalmente pasaron por el fuego, donde se convirtieron en una
vasija de arcilla modelada por el fuego. El alma quedó entonces
encerrada en esa vasija, que no es otra cosa que nuestro cuerpo,
y esa es nuestra existencia.





El ser humano tiene entonces el espíritu hecho de la esencia de
Allah, y el resto del cuerpo de estos cuatro elementos de los
cuales este Universo ha sido creado. Nuestra prueba es ir a
través de esta vida buscando el regreso a ese momento tan hermoso
en el que las almas estaban frente a Él. Este cuerpo es el burro
que nosotros debemos montar durante la trayectoria en esta vida.





En nuestra Tradición el Sufí trabaja y es mejor esposo, mejor
esposa, mejor madre, mejor hermano, mejor hermana, mejor hijo e
hija que el resto, simplemente porque trabaja en eso. Trabaja por
Amor a Allah.





La verdadera sabiduría es aquella que aplicamos y sobre la cual
actuamos. Adquirir conocimiento y no usarlo es ser equivalente a
un burro, a quien todos los días le vamos agregando una rama y
eventualmente, la suma de todas esas ramas terminarán por
quebrarle la espalda. No sirve. Ese es el método, el cual
seguimos. Aprendemos y vivimos en este mundo, tratando de tener
nuestro corazón con Allah en todo momento pero trabajando aquí
para Su Creación.





El progreso espiritual no implica también saber muchísimo sin
saber usarlo. El progreso espiritual se mide en la adquisición de
la maestría, en cada una de las cosas que aprendemos. Ese fue el
ejemplo que dimos, de aquel que realmente se convirtió en la
letra Alif.


Al servir a la Comunidad de Allah, debemos saber qué es lo que
nuestro vecino necesita. No es suficiente para nosotros tener
para comer, para beber, para vestirnos y no ser generosos con
aquellos que viven a nuestro lado. Amor es la base de todo lo que
existe. Sin amor, un ser humano es un cuerpo que ya está muerto.
Quien no tiene amor, está muerto en vida, está seco. Es un árbol
sin hojas.

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